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casas del castañar

Debe su origen a los secaderos y viviendas que los vecinos de Asperilla. Altitud: 675 m. Habitantes: 740 aprox.

Recostada sobre la falda de la Sierra de San Bernabé, Casas del Castañar despliega su término por la vertiente meridional del Valle.

Debe su origen a los secaderos y viviendas que los vecinos de Asperilla iban levantando en el extenso bosque de castaños que asilvestraba esa ladera de montaña.

En su término municipal se encuentran los restos del Castro Celta de Villavieja y el despoblado medieval de Asperilla.

Quien hoy viaje por la carretera que lo cruza creerá que se trata de un pueblo sumamente modernizado, a juzgar por los edificios levantados en sus laterales.

Sin embargo, tomando cualquiera de las vías descendentes, se penetra en un caserío antiguo, llamativo y pintoresco, de elevadísimas casas entramadas, con solanas en el último nivel para mejor recibir el sol que secaba los pimientos, los higos, los melocotones, etc.

Sorprenden las fachadas enjalbegadas, con encalados reverberantes que llegan hasta las vigas de la planta primera.

Al igual que en otras poblaciones serranas, su urbanismo adolece de falta de planificación, con vías sinuosas y estrechas, ensombrecidas por los altos edificios.

Su arquitectura popular justifica sobradamente un moroso paseo, observando a detalle las viviendas y la vida que anima las calles.

A destacar en el aspecto monumental es la iglesia de San Juan Bautista.

Obra del siglo XVI. Torre prismática en el exterior adosada al lado sur de la cabecera, con dos cuerpos y remate de tejadillo a cuatro vertientes.

La puerta de acceso se encuentra también en el lado de la epístola, con sencillo arco de piedra de medio punto bajo tejaroz moderno.