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Gastronomia valle del jerte

Los pueblos del Valle del jerte tienen una gastronomía basada en una dieta equilibrada, carnes, legumbres y la trucha del jerte deleitan los paladares mas exigentes.

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En la pretensión de caracterizar la dieta tradicional tan difícil de ser reducida, dadas las enormes variedades existentes a nivel local y hasta familiar, cabe calificarla de austera, sobria. Una dieta de raíces naturales, basada en la calidad de las materias primas y sujeta a una elaboración sencilla, aunque de ningún modo simple, que se inspira en recetarios transmitidos de madres a hijas. En tales recetas se advierten las huellas culinarias de pueblos y culturas que dejaron su impronta gastronómica sedimentada en platos y hábitos alimenticios de la comarca jerteña, lo mismo que en otros puntos de Extremadura. Una Gastronomía emparentada a grandes rasgos con la denominada “ dieta mediterránea”, en cuyo contexto sociocultural se inscribe el Valle.
De raigambre romana es el gusto por el aceite de oliva, vinos y licores caseros, por la salazón de bacalaos y de carnes (“tasajos”). De ascendencia semítica, sin embargo, son muchos los llamados dulces de sartén, arropes y repostería de ciclos festivos como el navideño: “ sopa dulce”. Desde el norte peninsular, penetraron platos recios, de origen pastoril algunos como las calderetas de cabra y otros platos sustanciosos, con abundancia de especias y adobos.

Con afanes distintivos, hay que separar la cocina diaria de la festiva, ligada a grandes ciclos festivo-litúrgicos como la navideña, cuaresmal, pascual, de los santos etc.. en la que aparecen guisos extraordinarios como cabrito, pescados y un sin fin de dulces sabrosísimos como las cañas, roscas, floretas amieladas, buñuelos, güesillos, bollas, hornazos, sapillos dulces etc…

-. Cocina Regimen Vegetál.
Cereales y legunbres son las fuentes de aprovisionamiento vegetal más importantes en la cocina Del Valle. La presencia Del pan resulta inexcusable en las mesas campesinas. Un pedazo de pan, entretenido con un trozo de cecina o queso, ha venido siendo merienda habitual. El pan abundante ha colamdo los fardeles y morrals merenderos de quienes pasan la jornada trabjando en el campo.
El pan sobrante nunca se tira. El pan asentao de varios días se picará para unas buenas migas con pimentón acompañadas con torreznos. Cortado en rebanadas compone un repertorio de sopas de diferentes alinos: sopas canas, sopas de patatas, sopas de tomate, que se comen con uvas, higos y ciruelas.Para las meriendas infantiles el pan se ha empaado de aceite o vino con azicar.
Los garbanzos se consumen en el asiduo cocido en pueblos donde se sabe que es un plato socorrido y económico para arreglar los estómagos de toda la familia. De frecuente recurencia son los granso donde se incluyen las alubias y las caritas cocidas.
Hay que considerar la patata como el producto hotelano de mayor rendimiento.
Las castñas se preparan cocidas o asadas y se consumen como postre. Asadas se llaman calvotes, y el día de los santos es propio salir al campo con el calbotero a cuestas para asar las castañas y merendar en grupo.

-. Cocina de base animal.
Las carnes de cerdo y cabra constituyen las dos fuentes proteínicas principales en la dieta vallejerteña. La cabra se consume en el cocido, en crudo como picadillo, condimentada con orégano, ajo, pimentón y aceite. En los majadales serranos se prepara en tasajos, secados al sol, previamente adobados. Con la leche de cabra se preparan los quesos que tanta aceptación tienen.
Del río y gargantas, sujetos a veda en muchos de sus tramos se ha extraído la codiciada trucha garganteña, de pintas rojas, que suele prepararse al moje o escabeche, frita etc….
Pero el cerdo mantiene su protagonismo entre los alimentos cárnicos. Motivo por el que proponemos la asistencia a una matanza tradicional para mejor captar su relevancia sociofamiliar y etnográfica.